sábado, 28 de abril de 2007

VII Encuentro Lésbico Feminista de América Latina y del Caribe


Habitando autonomías kómplices
Por mariana pessah[1]

Este texto está complementado con las imágenes del encuentro en mi foto bloga Lucha LésbiKa con el objetivo de seguir habitando lo vivido y a la vez mostrar, a quienes no participaron, lo que creamos conjuntamente http://www.flickr.com/photos/83523012@N00/

Durante los días 7 al 11 de febrero se llevó a cabo en la ciudad de Santiago, Chile, el VII Encuentro Lésbico feminista de América Latina y del Caribe.
Unas 200 lesbianas nos reunimos diariamente “Pensando Autonomías desde una rebeldía Cómplice”, como lo proponía de ante mano el subtítulo del encuentro organizado por la EKIPA - Comisión Organizadora formada por varios grupos y lesbianas independientes, o sueltas, como se autodenominaban।

La posición política de la EKIPA se vio reflejada rápidamente por la transparencia del proceso que llevaron durante la organización, la página en Internet y la modalidad de becas. Ellas prefirieron invertir en un hotel de menos estrellas, poniendo en práctica una discusión que ya se venía dando en el movimiento, a cambio de poder otorgar más cantidad de becas y así tener un encuentro con mayor presencia de países presentes.
La cantidad de becadas fue de 33, véase más información en: http://www.elflac.org/becas/becadas.php y la lista de pedido de becas: http://www.elflac.org/becas/becasFormulario1.php

Hubo tres ejes temáticos para los cuales se invitaron a activistas de diferentes corrientes para poder ampliar el pensamiento y los debates.

El primer día del encuentro se lanzó el EJE I: Historia del Movimiento Lésbico Feminista Latinoamericano y Caribeño – una síntesis necesaria, avances y retrocesos।

Estaban en la mesa: Anahí (Chile); Norma Mogrovejo (Perú/México); Marisa Fernandes (Brasil); Violeta Barrientos (Perú); mariana pessah (Argentina/Brasil).
Los días sucesivos le siguieron el EJE II: Viejos y nuevos feminismos: de la teoría a la acción. Estaban en la mesa: Julieta Paredes (Bolivia); Claudia Acevedo (Guatemala); Gloria Careaga (México); Alejandra Aravena (Chile).

Y el EJE III: Rebeldías y Complicidades del movimiento, ¿una utopía o desafío actual? Estaban en la mesa: Sandra Montealegre (Colombia); Fabiana Túñez (Argentina); Rosangela Castro (Brasil); Toli (Chile)।

Luego de las ponencias, se realizaban los talleres políticos en los cuales las ponentes se dividían en diferentes espacios y cada una podía ampliar su discurso, o bien, dedicar más tiempo a una discusión en un grupo reducido de participantes. Hubo casos en los que por proximidad política e ideológica, optaron por unirse.

Lo más novedoso, revolucionario y tortillero en el mejor sentido de las palabras de subvertir y lesbianizar, fue la forma en la que durante 5 preciosos e intensos días habitamos la autonomía. Llevando a la práctica la acumulación de teorías, debates, talleres, pensamientos que se vienen discutiendo y proponiendo desde hace años. Dimos un contexto herstóriko en el cual la EKIPA preparó las condiciones desde una nítida horizontalidad, y nosotras, continuamos su ritmo propuesto.

Las autonomías de nuestros cuerpos, ideas, erotismo, pasiones y teorías.
Este encuentro estuvo regado de komplicidades permanentes, de sol y daridades. El espacio elegido por la EKIPA, el Centro Cultural San José, antiguamente hospital, hoy convertido en monumento histórico, nos dio la posibilidad de estar al sol y distendernos cuando tomábamos nuestro cafecito acompañado de frutas frescas debajo de preciosos árboles. Este tipo de cuidados es importante ya que pasábamos desde las 9.00 hs am aproximadamente, hasta dependiendo el día, las 23.00 hs en que se terminaban las actividades culturales. Estos horarios tan extensos nos llevaron a denominarlo “la disciplina chilena” cada vez que hablábamos de nuestro cansancio.
Hubo numerosos talleres de variadas temáticas como por ejemplo violencia entre lesbianas, conflictos y placeres en ser lesbiana negra, taller de escritura lésbica, autonomía y feminismo; muestra de audiovisuales y presentación de trabajos de grupos, lectura poética, recitales, etc. Y exposiciones de fotografías, pinturas y poemas. Lo que cabe mencionar, es que se le dio un espacio al arte que no es de relleno ni de “utilería”, como hemos vivido en muchos encuentros anteriores, aquí se trató el tema como lo que es: una herramienta política. Esto fue mencionado en la plenaria final como propuesta para continuar.

Espacios vivenciales fuera del marco del encuentro.
A través de los días, fue generándose una energía tan grande, que el sábado a la noche llegamos a una fiesta que al principio no tenía diferencias con las que pudiera ofrecer cualquier boliche, cualquier disco en la que bailen mujeres con mujeres o inclusive heterosexuales. Pero nuestras vibraciones lesbianas, polítikas, transformadoras y revolucionariamente subversivas entraron en akción y comenzamos a quitarnos las camisetas, remeras, sudaderas, blusas, para enfrentar a consciencia, los valores del patriarcado y desafiarlos mostrando la belleza de nuestros cuerpos tal cual son, tal cual somos. De diferentes tamaños, colores, edades. Nos descubrimos así, en otros cuerpos lesbianos y rememoramos un herstóriko mayo del 68’ en el cual feministas, también conscientes, quemaron sus sostenes, corpiños, brassiers, sintiendo de esta manera las maravillosas endorfinas que nos genera la libertad.
Nuestra felicidad de esta fiesta, fue un verdadero aKto polítiKo.

La EKIPA, de forma muy atinada, preparó una visita a Villa Grimaldi. Ex centro de tortura durante la dictadura de Pinochet, hoy transformado en un Centro de la Memoria. Lloramos con los y las desaparecidas lágrimas de rabia, de injusticia y también de ausencia en las palabras que dijeran Fulana de Nadie, torturada sin piedad, su castigo fue peor porque no solamente era “subversiva” (o vecina de) sino que además, era tortillera.
No fue fácil remontar las lágrimas ni el dolor, pero era parte de una deuda pendiente। Se hacía necesario contrarrestar tanto horror con la VIDA, el CANTO, la DANZA, las RISAS y las ESPERANZAS, por tanta gente que se fue y ya no está। Conseguimos hacerlo con Ochy Curiel cantando y Ariane Meireles bailando. Nosotras estamos muy vivas y es desde ahí que tenemos que actuar y pensar. Con la memoria viva, pero sin dejar que nos परलिक


Tenemos que reflexionar. Aprovechemos en pensar que muchos recursos, dinero, que llega al movimiento, vienen de bolsillos asesinos. Dineros como AID (USAID) quienes apoyaron el Plan Cóndor de América Latina y hoy están entrando, invadiendo nuestro continente imponiendo su mentalidad moralista e invasora. En el último tiempo vinieron a Brasil, solamente al sur, trayendo 48.000.000 de dólares por la “causa” del VIH/SIDA. Sospechoso, ¿no? Tanto dinero… algo buscarán a cambio.


A su vez, recordemos que la empresa Ford cedía sus autos Ford Falcon verdes a los milicos argentinos en la dictadura más cruenta de AMLAC –con 30.000 desaparecidxs-poniéndolos al servicio de la tortura de la desaparición directa de personas. En ellos las iban a buscar y en ellos las trasladaban. No aceptemos recursos de la Fundación Ford.

No aceptemos dinero asesino.
Es parte de nuestra autonomía ser responsables con los recursos que llegan. Aquí se marca una diferencia radical entre las feministas y las feministas autónomas.
Y se hizo la marcha, con amenazas de los nazis y todo, ¡¡¡nos tomamos las calles!!! Como canta Don Pablo Milanés " Yo pisaré las calles nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentada y en una hermosa plaza liberada me detendré a llorar por los ausentes". Siempre en mi lucha, sea en charlas informales, ponencias o escritos, defiendo la idea de una mirada amplia, de una lucha íntegra y transformadora, nunca de causa única. Por eso que estos hechos son tan significativos para nosotras lesbianas feministas autónomas, rebeldes y disidentes de un sistema patriarcal capitalista y racista.

Porque estos hechos son los que marcan que nuestra lucha no está dada para ser aceptada por ser una mujer que “simplemente” ama a otra mujer. El tomarnos las calles, con lo simbólico que puede ser en Chile post Pinochet, y a menos de dos meses de su muerte, fue como volver a escupir sobre su cajón.

Y bailamos y cantamos y reímos y pintamos carteles con todo lo que queríamos decir. Y saludamos y recordamos a Gabriela Mistral. Recomiendo para esta parte ver las fotos que hacen un complemento necesario con el relato escrito.

La rebeldía de las brujas
La energía del VII ELFLAC estuvo todo el tiempo acompañada por nuestras brujas sabias que de diferentes lugares nos apoyaron y mandaron guiños cómplices. El último día del encuentro, en la plenaria final, quedó ampliamente demostrado. Siguiendo la metodología del consenso que caracteriza a estos espacios latinoamericanos y caribeños, se propuso tener un día de las rebeldías lesbianas feministas latinoamericano y caribeño. ¿La fecha? un 13, día de brujas, no podía ser diferente. Se eligió el 13 de oKtubre en homenaje al primer ELFLAC que fue, en el año 1987, en México.

Guatemala, próxima parada
Creo que la elección de la nueva sede tuvo una coherencia absoluta con lo que fue el encuentro. En la plenaria final fue propuesto un eje principal para el próximo ELFLAC que tratara racismo y etnias. Si miramos el escenario en el que estaremos paradas, quiero creer que no solamente tendrá un eje, como también transversalizará el encuentro, así como también lo hará la diferencia de clases sociales.

Guatemala tiene una población urbana del 47% y rural del 58,8% y su composición étnica es: mestizxs de blancx a amerindix 55%, amerindixs 43%, blancxs y otrxs solamente un 2%.[2]
Esta nueva sede devuelve el encuentro a la zona del Caribe. Para hacer un poquito de memoria citaré los lugares que fueron cedes hasta el momento.
1987 – México
1990 – Costa Rica
1992 – Puerto Rico
1995 – Argentina
1999 – Brasil
2004 – México – de nuevo
2007 – Chile

Queda obvia la alegría que se puede sentir que las compañeras de Lesbiradas, principal grupo en Guatemala y lesbianas feministas independientes, hayan asumido el encuentro inaugurando los

ELFLAC en la región centroamericana.
También, compañeras de la región, como Nicaragua y Colombia, ya dejaron expresados su apoyo y el compromiso de dar continuidad a esta propuesta y línea política mantenida en Chile.
A su vez, habemos muchas lesbianas feministas que estamos geográficamente distantes pero nos disponemos a colaborar en la construcción política de este oktavo ELFLAC, justamente por lo maravilloso que fue el séptimo, no lo queremos únicamente como un recuerdo en el corazón, mucho menos en la vitrina, lo queremos como una construcción política y una línea nueva que se abre la cual contempla la teoría unida a la práctica. O sea, queremos seguir avanzando porque como cantábamos en la marcha, la revolución lesbiana no da ni un paso atrás.

[1] mariana pessah; artista polítika de la oktava dimensión.
[2] Los datos son extraídos de la Enciclopédia contemporânea da América Latina e do Caribe, coordenadorxs Emir Sader e Ivana Jinkings – Boitempo Editorial, 2006.

Nada pega con nada o la exaltación del amor… político

Por Margarita Pisano

Lo peor que le puede pasar a un grupo es la autocomplacencia, sobre todo si ésta ha sido conseguida por las viejas prácticas feministas, heroicas y nostálgicas, de ese sector reclamante que siempre el patriarcado ha necesitado para su existencia, para sentirse vivo y amortiguar la imagen de su dominio. Reconocer estas atracciones y querencias es fundamental para que las mujeres avancemos en la conformación de focos ideológicos transformadores de éticas y estéticas que pongan de verdad en riesgo al gran foco masculinista-femenil, con "facha" de patriarcado.
Para frivolizar y matar un Movimiento existen muchas maneras: interpretarlo superficialmente en un contexto político contingente sin perspectiva histórica; transformarlo en demandas y slogans; no tener el valor de reconocerlo como un proyecto político propio, serio y "estudiable". Finalmente, utilizarlo para trepar a los espacios de poder masculinos donde muere su capacidad transformadora y con esto no quiero decir que no sea válido "ganarse la vida", lo que quiero decir es que no confundamos esos espacios con nuestros lugares políticos. Para los hombres, que han generado esta civilización, su lugar de trabajo es también su lugar político; para nosotras, son lugares ajenos, y ¡ojo! con las "fisuras", porque las coloca el mismo sistema (baste ver lo que ha sucedido con los Estudios del Género, des-activadores de los avances teóricos y políticos del feminismo). Todo dependerá desde donde califiquemos y valoremos la cultura vigente: sus guerras, sus leyes, su justicia, sus dioses y todos sus espacios.
Espero que mi producción no se transforme en un slogan útil para trepar por el sistema. Deseo que la legitimidad y la socialización de mi discurso vengan de mis compañeras políticas y que no esperen el reconocimiento del sistema para darle valor a mi trabajo teórico, el que he dedicado a las mujeres pensantes y actuantes que se reconocen en nuestra historia.

Encuentro, renovación y políticas de performance

Por Susana Opazo

El séptimo encuentro lésbico feminista de Latinoamérica y el caribe será recordado primordialmente por los elementos simbólicos que lo conformaron, impactando y emocionando, hasta lo más profundo, a la mayor parte de las asistentes. Así, la marcha lésbica, la visita al ex centro de tortura Villa Grimaldi y la fiesta de las tetas al aire conforman el repertorio de imágenes más comentadas del ELFLAC. Sin embargo, un encuentro lésbico feminista se justifica solo si trasciende el mero acto performativo y logra configurarse como un epicentro donde confluyen las distintas especificidades ideológicas, apuestas teóricas y propuestas políticas, las que al exponerse y confrontarse públicamente nutren y le dan movimiento al movimiento.
Otra de las características destacadas del evento es el recambio generacional, que lleva, por ejemplo, a Ochy Curiel y Yuderkys Espinosa, a resaltar la notable renovación del movimiento y de la autonomía, mujeres jóvenes organizan el encuentro, caras y voces nuevas exponen. Nosotras, las del Afuera, sospechamos de la renovación del movimiento lésbico feminista, especialmente en el contexto sociopolítico en el que nos encontramos, donde la renovación de las izquierdas y la renovación del capitalismo ha dado lugar por supuesto a la renovación de las prácticas políticas y de lo político, renovación que implica un giro de racionalidad que ya no persigue lo deseable y se conforma con lo posible, que cambia la confrontación ideológica y busca el consenso y que abandona los discursos sustantivos, para operar con slogans que actúan como imágenes llamativas y seductoras que distraen la mirada de las cuestiones de fondo. Nosotras rechazamos la idea de una renovación necesaria o deseable y buscamos construir una continuidad histórica que hace trascender las insolencias de que hicieron gala las mujeres que sin autocomplacencia ni concesiones con el sistema, contribuyeron a radicalizar y profundizar las políticas feministas.

Es por esto que la puesta en escena de las tetas al aire en una catarsis de la feminidad no tiene valor, por el contrario, es funcional al sistema, si no es antecedida por una reflexión profunda sobre la explotación, exposición y cosificación de los cuerpos de las mujeres; y es por esto que la reflexión sobre la construcción y deconstrucción de la feminidad es fundamental en tanto nos encontremos con un GRAN salón de talleres llamado "Sala de las Emociones" en el centro del sitio donde se realiza un encuentro político entre mujeres, mientras la "Sala del Pensamiento" sea una salita sórdida, pequeña, escondida y maltrecha a la que la política feminista tiene difícil acceso. Vale también, por supuesto, pensar y repensar el uso de las calles como lugar político, pues hoy han dejado de configurarse como espacio público, vale también cuestionar al gran NO inscrito por las asistentes a la marcha lésbica, pues ese NO es la consigna o el síntoma de una política reaccionaria que no hace más que expresar una política negativa que repudia los efectos del patriarcado, pero que no mella el sistema, por el contrario, el sistema pone a la policía a cuidar a las activistas precisamente porque éstas no presentan peligro alguno para él. Llegará la hora de que el movimiento, si tiene pretensiones transformadoras, se arriesgue a demarcar un gran SI en los espacios públicos, privados e íntimos, SI, que contenga y afirme una propuesta política, ética y estética, que haga posible un cambio profundo.

El Encuentro NI-NI de la Autonomía

Por Andrea Franulic

Las Cómplices (las chilenas: Margarita Pisano, Sandra Lidid, Edda Gaviola; las mexicanas: Ximena Bedregal, Francesca Gargallo y Amalia Fischer) –en 1993- denunciaron las falsas e incluyentes representatividades en las que estaban siendo sumergidas desde los sectores institucionales del Movimiento. Situadas desde la autonomía, enfatizaron la urgencia de explicitar las diferencias ideológicas al interior del feminismo y perfilar las corrientes de pensamiento que pudieran surgir de dicha explicitación. El Encuentro de Cartagena (1996), organizado por el Movimiento Feminista Autónomo chilensis, llevó a cabo este objetivo y lo cumplió. Cartagena impulsó a las feministas a pronunciarse, a situarse en una posición ideológica. Cartagena desenmascaró el feminismo institucional y legitimó la autonomía. En Cartagena también surgen las NI-NI que, por primera vez, se evidencian como una tendencia más, aquélla que no quiere situarse NI en el feminismo institucional NI en el autónomo, pero toma algo de los dos según le convenga. Las NI-NI fueron aquéllas que se negaron a confrontar las diferencias ideológicas "para no pelearse", es decir, se negaron a concretar una de las "ideas-fuerza" de la autonomía.

A partir del 96, las feministas autónomas asumieron el desafío de profundizar sus propuestas políticas y aún este desafío está pendiente. El eje por medio del cual ELFLAC nos convocó: "Pensando autonomías..." se congeló en un slogan. En este sentido, ELFLAC recuerda la tendencia NI-NI. Porque, por un lado, los discursos post-encuentro lésbico, que sintetizan las experiencias vividas, exaltan la unificación del sector autónomo que evidentemente está traspasado por profundas diferencias ideológicas y filosóficas que no fueron abierta y descarnadamente confrontadas, como es el caso de las divergentes estrategias políticas, sostenidas, por supuesto, por proyectos políticos distintos. Y, por otro, el discurso general que circuló en el ELFLAC y ha seguido circulando en los comentarios posteriores, coincide en varios tópicos con el discurso del feminismo institucional, con la salvedad de que ELFLAC se autoproclama autónomo. Por ejemplo, el concepto de renovación o de recambio generacional se ha escuchado insistentemente estos últimos años en los sectores más institucionales no sólo del Movimiento, también de la izquierda. Asimismo, la estrategia de aprovechar las fisuras del sistema para intervenir en él ha sido suficientemente recurrida por la mayoría de las feministas instalada en los distintos espacios de poder masculinos. También, reemplazar el nombre de feminismo institucional por otro más conveniente es una práctica usual entre las institucionales que niegan la existencia de una corriente que las represente y que, muchas veces, se autodefinen autónomas aun en el Banco Mundial. Por último, el discurso exitista –y nada realista- que busca la conciliación, que niega los fracasos y que propone el consenso, es conocido en las esferas de la política más convencional.

Lamentablemente en este encuentro no se avanzó en relación a la autonomía que defendían las Cómplices. Porque sin la profundización de nuestras diferencias ideológicas, los discursos quedan envueltos en la indiferenciación, congelados en slogans, transformados en discursos vacuos plagados de lugares comunes que no afectan en nada el imaginario colectivo y el contenido más crítico y transformador desaparece. Y entonces volvemos a repetir la historia, porque este 'reciclaje discursivo' recuerda el que se llevó a cabo durante el proceso de institucionalización del feminismo para desactivar las propuestas más rebeldes. Y así como cierto feminismo se arrogó el derecho de representarnos a todas, la autonomía se transforma ahora en el nuevo paraguas que nos cobija a todas unidas aunque indiferenciadas y a la usanza de la diversidad neoliberal, intercambiables unas por otras, porque poseemos igual valor. Un gran paraguas que borra tanto las relaciones de poder como las potencialidades transformadoras de los grupos; bajo el cual, el gesto de pronunciarse ideológicamente se convierte en un acto inútil.

Como dice Amorós, las mujeres sumergidas en la feminidad somos las idénticas. Sin explicitación hay identidad, no hay diferencias. Sin explicitación no nos arriesgamos y uno de los riesgos es dividirnos, porque nuestras diferencias pueden ser irreconciliables, abismales o, momentáneamente, no complementarias. La división que pueda resultar de la confrontación de proyectos políticos distintos, a veces radicalmente distintos, no es un acto patriarcal. Lo patriarcal es la inclusión. El patriarcado es el "orden esencial", el territorio "dado" para transitar. Por él, las mujeres, "incluidas" bajo sus denominaciones y variadas ideologías, hemos transitado.